Opinión / Politólogos
YO EL MORALISTAPor Petrus El sofisma del arzobispo monseñor Rubén SalazarDice: “El camino con la guerrilla debe ser el dialogo. No bastan las soluciones militares”. Preguntan los colombianos ¿y qué hacemos cuando se perdieron cuatro años en los diálogos del Caguán sin resultados? ¿ Seguir dialogando hasta que la guerrilla se tome el poder? Respuesta del filósofo: Su afirmación “no bastan las soluciones militares”, es buena y exacta, pero su primera premisa es falsa porque hay pruebas de que el diálogo con las Farc fue inútil y perverso. Petrus dice: Querido monseñor, ya no eres filósofo sino teólogo; “zapatero a tus zapatos”. Digamos mejor al unísono en este momento: “Dios si creó al mundo”. Actualizado (Sábado, 04 de Septiembre de 2010 16:58) Respetabilidad razonadaEn tiempos recientes se ha puesto de moda en medios pedagógicos la educación sin autoridad y está resultando un auténtico fracaso, confirmado por los mismos que lo promovieron. Porque para educar no son suficientes el amor, el ejemplo y las palabras de ánimo, sino que es preciso ejercer la autoridad y explicar siempre las razones que nos llevan a aconsejar y mandar una conducta determinada. Por tanto, la autoridad no puede basarse en frases como: "te lo mando yo que soy tu padre" o "cuando seas mayor ya lo entenderás". Ha de basarse en el razonamiento, la demostración y el respeto. Los padres y profesores que han de mandar a los educandos han de tener autoridad y hacerse respetar. Siendo que es muy difícil educar sin inspirar respeto, los educadores que no tengan autoridad la tendrán que aprender. Es bien conocido que el temor y el miedo nunca han formado la personalidad de los chicos. El recurso al castigo continuo, a la bronca y a la amenaza constante producen en primer lugar la rebeldía de los hijos, la inhibición de las iniciativas y debilita la personalidad. La misión de los educadores es enriquecer y no anular la forma de ser de cada chico, fomentando la creatividad, abriendo la inteligencia y ayudándoles a ser libres. A la hora de mandar algo, es mejor hacerlo con frases breves que con largas arengas. Es preferible decirle: "ese jersey", "los platos", porque el chico puede decirse: "¿qué pasa con el jersey? ¡ah, sí! que debo colgarlo en la percha. Ahora lo recojo". De esta forma le damos la oportunidad de ejercer su propia iniciativa y su propia inteligencia. Algunos padres se quejan de que sus hijos no les escuchan y la razón es que hablan demasiado. Un chico decía: "Cuando mi madre está en la segunda frase, yo me he olvidado ya de la primera". El niño tiene necesidad de autoridad y de alguna forma la pide aunque le cueste reconocerlo. Alguno llega a decir: "mis padres no me quieren y 'pasan' de mí porque me dejan hacer lo que me da la gana". Algunos educadores mantienen actitudes de concesión constante por propia comodidad o por miedo a perder el aprecio de los chicos. Esto será muy perjudicial para los educandos porque crecerán sin patrones adecuados de conducta y sin hábitos para hacer en cada momento lo que tienen que hacer con voluntariedad propia. Arturo Ramo García |
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